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lunes, 21 de noviembre de 2016

Poner tus talentos al servicio de los demás para sentirte realizado


Una de las formas de máxima realización es poner tus talentos al servicio de los demás, mi carta natal,donde soy Viento,  es muy clara sobre ello: "David debes comunicar a los demás, desde como lo vives, tu sentido de la vida, para buscar que los demás encuentren inspiración y un sentido mas espiritual en la vida."

Y este es por tanto mi objetivo,inspirarte y crecer como persona, sacando el orador que llevo dentro que tanto disfruta hablando y compartiendo con la gente

Espero que te guste el taller que gracias a Cristina Serrato y The Showrrollo personal, Mindalia pone a tu disposición en la red.

No te cortes y usa los comentarios para generar debate. Si quieres saber más sobre mi, me tienes en www.davidserrato.com


El arte de sanar tu vida: Cuerpo, mente y alma por David Serrato PARTE 1
https://www.youtube.com/watch?v=-MKZ-Id-NEw


El arte de sanar tu vida: Cuerpo, mente y alma por David Serrato PARTE 2
https://www.youtube.com/watch?v=A1XUGrF25hA&t=2412s

jueves, 28 de julio de 2016

Cuál es el significado de un accidente?

Tras un accidente, es frecuente que nos asalten preguntas como: ¿Por qué a mí? ¿Por qué ahora? ¿Por qué así?
¿Por qué en este lugar? ¿Por qué estas consecuencias?
Partimos de cuatro premisas fundamentales:
*Nada sucede por azar
*La realidad es un espejo de lo que sucede en nuestro interior
*Cualquier acontecimiento viene a enseñarnos algo
*Todo es para bien
Entendemos como accidente un suceso no previsto, algo fortuito producto de la mala suerte. Pero lo cierto es que un accidente es muy similar a una enfermedad, un medio que nuestro “yo interior o nuestro inconsciente, utiliza para comunicarse cuando mantenemos el resto de los canales alternativos desconectados.
Es cierto que no buscamos los accidentes, como tampoco buscamos las enfermedades; sin embargo, debemos ser conscientes de nuestra responsabilidad en aquello que nos sucede.
Todo lo que nos ocurre tiene mucho que ver con nosotros.
El accidente suele ser sinónimo de culpabilidad. Está conectado con mis culpabilidades, con mi modo de pensar y con mi funcionamiento en la sociedad. También denota cierta reacción hacía la autoridad, incluso varios aspectos de la violencia. Puede suceder que tenga dificultad en afirmarme frente a esta autoridad, a hablar de mis necesidades, mis puntos de vista, etc. Entonces “me hago violencia” a mí – mismo.
El accidente indica una necesidad directa e inmediata de pasar a la acción. La necesidad inconsciente de cambio es tan grande que el pensamiento usa de una situación extrema, incluso dramática para que tome consciencia que debo probablemente cambiar la dirección que actualmente estoy tomando.  Es una forma de auto – castigo consciente o inconsciente.
La parte del cuerpo herida durante el accidente habitualmente ya está enferma o debilitada, bien por una enfermedad, una dolencia, un corte, una quemadura o cualquier predisposición a los accidentes.
El accidente me permite observar esta debilidad haciéndola subir a la superficie. El accidente también es mi incapacidad a verme y a aceptarme tal como soy. Ya que soy responsable al 100% de mis actos y de mi vida entera, puedo explicarme más por qué me he atraído tal forma de accidente.
¿Atraído? Sí, porque todo esto viene de mis pensamientos más profundos, de mis “patrones” (esquemas de pensamiento que hacen que se repitan acontecimientos en mi vida) o esquemas de pensamiento de infancia. Es muy posible que me atraiga castigos si, hoy, tengo la sensación de hacer algo que no está bien. Exactamente como en mi infancia; me castigaban cuando hacia algo que no era correcto. Está esto grabado en mi mental y es tiempo de cambiar mi actitud. El lado “moral” del ser humano lo lleva a castigarse si se siente culpable, de aquí el dolor, las aflicciones y los accidentes.
Es capital saber que puedo sentirme culpable en una situación cualquiera si sé, que hago daño a otra persona. En todas las demás situaciones, soy responsable pero no culpable. Debo recordarme que soy mi propia autoridad (en el sentido de individuo). Necesito tomar mi lugar en el universo. Debo cesar de hacerme violencia.
El accidente está vinculado a la culpabilidad y ésta, al miedo con relación a una situación. El miedo a no estar correcto se percibe frecuentemente bajo el aspecto de la culpabilidad en vez del de la responsabilidad. Frecuentemente el accidente me obliga a cesar o frenar mis actividades. Sigue algún período de planteamiento. Manteniéndome abierto y objetivo con relación a mí – mismo, descubriré rápidamente la o las razones de dicho accidente. ¿Perdí el control de la situación? ¿Es para mí el momento de cambiar de orientación? ¿Tengo dificultad en escuchar los signos interiores o mi intuición, de tal modo que me atraigo un signo radical en el plano físico? ¿Observé cómo se produjo el accidente? ¿Cuál era mi estado antes y después? Es muy importante volver a ver las condiciones que rodean el accidente; analizo las palabras usadas y tomo consciencia que ponen en evidencia lo que vivo en el momento del accidente. Observo todos los signos y símbolos de esta situación (accidente) y escucho mi voz interior para encontrar una solución que me evitará probablemente empeorar todo esto.
La predisposición a los accidentes es un estado que se produce durante una relación conflictual con la realidad, la incapacidad de estar plenamente presente y consciente del universo tal y como se presenta a mí. Es como si quisiera estar en otro lugar. Estoy desconectado de lo que sucede alrededor mío, quizás porque encuentro mi realidad inaceptable o difícil de vivir. Necesito estar mejor conectado sobre mí – mismo para descubrir mi seguridad y mi confianza interiores.
Hay accidentes en los que somos agredidos…simplemente porque pasábamos por allí en el momento inadecuado.
El tema de la agresividad descontrolada también tiene mucho que ver con los accidentes. Si creemos que la violencia solucionará nuestros problemas, actuamos como un imán que atrae la agresividad hacia nosotros.
¿Qué podemos aprender de cualquier accidente?
En todos los casos de accidentes: de tráfico, domésticos, laborales, etc. lo primero que debemos buscar es el mensaje que nos transmite, para solucionarlo de manera consciente y evitar su repetición. El accidente es como una señal que nos obliga a mirar en nuestro interior.
Pequeñas cosas en las que no nos paramos a pensar, como una quemadura mientras cocinamos o un pequeño corte en un dedo mientras cortamos verduras, los golpes en nuestro coche o una avería de un electrodoméstico nos aportan información valiosa sobre lo que pasa en nuestro interior.
Podemos y debemos hacernos preguntas:
¿Qué me quiere advertir este accidente?
¿Qué aspecto de mi vida debo transformar?
¿A qué cambio de comportamiento me estoy resistiendo?
¿Tuve la intención de hacer daño a alguien?
Y cuando el accidente queda en un serio aviso, ¿qué me indica?
Que debería cambiar mi estilo de vida. O puede que acabe en el hospital con varias fracturas y gano tiempo para reflexionar, se convierte en una enfermedad con su tiempo de convalecencia. El inconsciente me obliga a ser más flexible en el futuro (para evitar las fracturas)
En algunas ocasiones detrás de un accidente hay una incapacidad para hacerse valer, una rebelión contra la autoridad mal conducida o la creencia en las virtudes de la violencia.
Visto desde la psicogenealógia, los accidentes graves, son intentos de suicidio con más o menos fortuna.
¿Qué pautas se pueden seguir respecto a los accidentes?
A) Si el accidente ya ocurrió, hay que intentar leer su mensaje, para elevar a la consciencia el mensaje sanador que con él nos llega.
B) Si tememos tener un accidente o alguien nos maldice o nos vaticina que lo tendremos, el cerebro se programará para que suceda y lo atraeremos sin querer. En estos casos es mejor realizarlo de manera metafórica, el inconsciente entiende la metáfora y es como si ya se hubiese cumplido lo que tememos o lo que “debía” de pasar.
C) Para evitar accidentes:
Cambiar culpabilidad por responsabilidad.
No juzgarnos.
Canalizar la rabia y la agresividad hacia nosotros mismos con grandes dosis de creatividad.
Canalizar la agresividad y la rabia hacia los otros mediante la confrontación.
Fuentes: Alejandro Jodorowsky, diccionario Jacques Martel

martes, 19 de abril de 2016

Cinco consejos para mejorar nuestra inteligencia emocional

Hace tiempo que empezamos a comprender que el tener éxito en la vida, no depende exclusivamente de nuestro coeficiente intelectual. En absoluto… hay algo en el ser humano que marca la diferencia, permitiendo que, a iguales condiciones, unos sean mejores a la hora de enfrentarse a esos contratiempos que de vez en cuando nos pone la vida, a modo de retos, de piedras en el camino, personas que son capaces de ver las dificultades desde otro prisma más amplio y no delimitadas por ese túnel oscuro que nos ciega y nos bloquea en algunas ocasiones.

La Inteligencia Emocional nos permite tomar conciencia de todas esas pulsiones interiores que nos enriquecen y a veces nos perturban hasta el punto de no saber cómo manejar. Se trata de un conjunto de capacidades que podemos desarrollar para mejorar, por ejemplo, nuestra actitud empática, o para afrontar mejor presiones y frustraciones… Responde pues a un tipo de inteligencia que podemos desarrollar y mejorar, que podemos aprender y entrenar, por lo tanto está al alcance de todos nosotros y está en nuestra mano incluso el educar a nuestros hijos en este tipo de conocimiento sobre las emociones, que a largo plazo habrá de brindarles mayores posibilidades de desarrollo personal. ¿Qué tal si repasamos alguno de sus conceptos para tenerlos en cuenta en nuestra vida diaria? Adelante…

1. CONÓCETE A TI MISMO
Hemos de ser conscientes de que la Inteligencia Emocional puede ser aplicada a todos los ámbitos de nuestra vida, pero en primer lugar requiere que tengamos cierto conocimiento de nosotros mismos y de nuestros comportamientos, saber por qué reaccionamos o pensamos de determinado modo. Es recomendable plantearnos preguntas como ¿Por qué actúo así? ¿Por qué tengo estas creencias? Intenta reconocer tus fortalezas y debilidades, maximiza tus aspectos positivos y toma conciencia de que sólo tú eres dueño de tu vida, y por lo tanto también eres responsable de encontrar tu propia felicidad.

2. SÉ OPTIMISTA
Con una visión optimista el éxito y la felicidad son más fáciles de alcanzar. El optimismo requiere que sepas reconocer no sólo tus buenas cualidades sino también la de los demás, intenta sacar lo mejor de las situaciones difíciles que diariamente surgen en nuestras vidas…Haz uso del sentido del humor en la medida de lo posible y convéncete a tí mismo de que cualquier dificultad, es en ocasiones un momento de oportunidad para mejorar como personas.

3. FOMENTA TU CURIOSIDAD
Una mente abierta, capaz de recibir múltiples argumentos, ideas, conceptos y experiencias, se traduce en una mente enriquecida que sabe gestionar su inteligencia emocional. La vida está llena de matices y sutilezas que también requieren ser tomadas en cuenta, estar cerrado a este tipo de detalles va a dificultar sin duda la completa comprensión de nuestra realidad… Siempre es bueno escribir en un papel nuestros pensamientos e ideas y hacer un poco de autocrítica del por qué de esas visiones, de esas concepciones.

4. EMPATÍA
La empatía es necesaria para conocer mejor a las personas que nos rodean y tomar conciencia de sus realidades, dimensiones que en ocasiones no se diferencian mucho de las nuestras. Para ello es siempre recomendable no sólo “ponernos en los zapatos de quien tenemos en frente”, sino también preguntarnos cuestiones tales como ¿Me gustaría a mí ser tratado de esta manera? ¿Se merece esta persona sufrir estas dificultades? ¿Qué haría yo si estuviese en su lugar?

5. HABILIDADES DE COMUNICACIÓN
Disponer de unas buenas habilidades comunicativas es un buen paso para disponer también de una elevada inteligencia emocional. Intenta ser siempre sincero, respeta las zonas de confort de tus interlocutores para evitar llegar al conflicto, pero transmite siempre tus impresiones sin encubrirlas, fíjate también en las posiciones corporales de los demás cuando están ante tí para comprender aquellas señales que no se transmiten de forma hablada. Las expresiones, los movimientos, a veces dicen mucho más que las palabras.